recorrimos juntos,
en los alrededores de las catacumbas, tan despacio,
y cómo retozábamos alegres nuestros cuerpos
entre la hierba y las hojas secas de otoño?
Me han asaltado esas horas felices
de pronto
mientras miraba desde la ventana
cómo pierden sus follaje los olmos del barranco.
Qué bonito Marcos. Me gusta mucho lo que escribes. Los recuerdos siempre están ahí pero es genial poderlos describir como lo has hecho tú aquí.
ResponderEliminarainamatopeya.